El rumbo está trazado hacia 2028, año en el que los cuatro fundadores de InSail esperan botar en Canarias lo que aspira a convertirse en el primer ferry a vela y eléctrico del mundo destinado al transporte regular de pasajeros. “Estamos creando una embarcación ligera de 24 metros de eslora y 13 de manga, con capacidad para 120 pasajeros”, explica Mercedes García, cofundadora de la startup. Con el diseño conceptual ya finalizado, la empresa ha iniciado una ronda de financiación “para completar la ingeniería de detalle, obtener la certificación y pasar a la fase de construcción”.
Una vez fabricado el barco, InSail plantea una primera ruta piloto que conectaría Tenerife con San Sebastián de La Gomera, un trayecto favorecido por los vientos alisios. “En el corredor entre Tenerife y La Gomera hay viento el 98% del tiempo. ¿Cómo es posible que tengamos un recurso tan valioso aquí y lo estemos utilizando solo en eólica offshore, sin aplicarlo a la propulsión? Para nosotros, aprovecharlo en navegación es totalmente oportuno y pertinente”, señalan desde InSail, que prevén completar el trayecto en 1h45 usando propulsión eólica, complementada con eléctrica los días de poco viento. “El ferry actual tarda unos 50 minutos, pero transporta más de 900 pasajeros y vehículos; nuestro embarque y desembarque será mucho más ágil”.
El proyecto de esta joven empresa, creada hace un año en el sur de Tenerife, se suma a otras iniciativas que, dentro y fuera de España, buscan orientar el transporte marítimo de pasajeros hacia modelos más sostenibles. Entre Ibiza y Formentera opera el Cap de Barbaria, ferry de Baleària que navega con energía eléctrica en las maniobras de entrada y salida de puerto. En Francia también avanzan proyectos de embarcaciones de pasajeros a vela para cruzar el Canal de la Mancha, “aunque con vela clásica. Nosotros apostamos por vela automatizada, similar a la que ya se incorpora en grandes buques y mercantes”.